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Chile no quiere realmente a sus “viejos”

Nuestro país es un país de gente joven. Todo está hecho para ellos: el sistema económico se basa en una competencia que solo ellos pueden dar, la infraestructura de las ciudades está construida en base a sus necesidades, los lugares de entretenimiento se basan en sus gustos porque ellos pueden pagarlos, la belleza y la juventud generan privilegios en todos los ámbitos del quehacer social, etc, etc.
Sin desmedro de lo anterior, en Chile está creciendo aceleradamente la cantidad de personas adultas mayores o en vías de comenzar a serlo… En el medio de esta contradicción ¿qué hace el país por sus “viejos”?, ¿por aquellos que contribuyeron a su crecimiento?, ¿por quienes trabajaron toda su vida?

 

Aquí van unos botones de muestra

 

La soledad es la compañera habitual de los adultos mayores. Porque los hijos se van y a veces ni los visitan.

Quedan solos. Deben buscar con quién compartir sus últimos años y ahí aparece una “solución” que, lamentablemente se ha tomado cierta regularidad en las noticias, los adultos mayores se matan.

 

Soledad y suicidios 

 

Los suicidios de parejas de adultos mayores que no encuentran sentido a sus vidas y por ello acuerdan terminar juntos con su existencia.

Esto, que debiera remecernos como sociedad, la verdad es que solo genera como reacción el lanzamiento de algunos reportajes en unos cuantos medios de comunicación y un “¡qué lástima!” de más de alguien que lo dice para acallar la conciencia social que le aflora a partir de esto.
Hay muchos que a pesar de vivir solos en la miseria, sobreviven recibiendo comida, apoyo y cuidados de vecinas solidarias que se compadecen de ellos, porque sus familiares, incluso sus hijos, los han abandonado a su suerte.

También hay “hijos modelos”  que cobran por ellos sus escuálidas pensiones, para quedárselas y nunca visitarlos.

En los cerros, quebradas e incluso en el centro de las ciudades chilenas viven “viejos” y “viejas” en minúsculas piezas, es lo que pueden financiar con sus escuálidas pensiones. Sin luz ni agua porque no pueden pagar estos servicios.

Otros se enferman, en cama, a veces se mueren y nadie se da cuenta.

Así, es la vida para muchos y muchas que viven con soledad y miserias. A pesar de sus deseos de partir, con cuerpos deteriorados o simplemente muy viejos, no se atreven o no pueden terminar con sus vidas inútiles para el resto de los chilenos.

 

“¡El problema de los viejos es que viven mucho!”

 

Incluso una autoridad de gobierno dijo algo así alguna vez.

Otras personas mayores deciden gastar sus magras pensiones en internarse en algún lugar, terminando la mayoría de las veces en alguno de los muchos hogares clandestinos que existen, sin ningún control de nadie.

Estos recintos son dignos de películas de terror, con residentes postrados, desnutridos y hasta golpeados por sus “cuidadores” (como se ha mostrado en la TV). Simplemente porque no pueden pagar algo mejor.

Obviamente abandonados por sus hijos que, cuando los visitan, es porque no tienen otro “panorama” mejor…

Incluso, en ocasiones hay que lamentar incendios en estos locales ya que no cuentan con las condiciones de seguridad reglamentarias. En la práctica, nadie supervisa esos establecimientos que son “emprendimientos” particulares sin bases técnicas reales.

 

Y si algún “viejo” decide salir..

 

Las aceras están llenas de trampas (hoyos, desniveles, suciedad, etc.). La sillas de ruedas son inútiles cuando las ciudades tienen cerros, calles sin pavimentar (en campamentos, por ejemplo). Por supuestos que las Municipalidades tienen otras “prioridades” como para preocuparse de estos “detalles” que afectan a ciudadanos de segunda categoría.
Tampoco tenemos acceso a la vida cultural. Si bien Valparaíso ofrece una amplísima actividad para todos aquellos que amen cualquier manifestación artística, los accesos difícilmente consideran rampas. Siempre hay peldaños, escalas que en la práctica imposibilitan el acceso para todas las personas con movilidad reducida o en sillas de ruedas.
Lo mismo sucede en el acceso a los servicios públicos y, cuando los hay, estos están en entradas laterales.

En Valparaíso las oficinas de Tesorería General de la República tiene su entrada por calle Esmeralda. Para los discapacitados y los “viejos” que tienen dificultades para caminar es por calle Cochrane, en la misma manzana, pero en calles paralelas. En muchos otros edificios de servicios públicos y privados ocurre lo mismo, con entradas laterales, o por la cocina, reforzando la idea de que somos ciudadanos de segunda clase.
Y para graficar más aún el desinterés del Estado por los “viejos” y “viejas”, el encargado de este tema a nivel nacional (y no sé si en todas las regiones, pero sí en la mayoría) es un hombre joven que carece de las competencias ni de las vivencias para buscar resolver estos temas.

Desde que se creó el SENAMA nunca han colocado a un adulto mayor como Director Nacional, quien conoce el tema porque lo vive. SENAMA parece ser solo es un botín político del gobierno de turno. Debieran ocupar estos cargos profesionales como los gerontólogos sociales, quienes saben abordar el tema globalmente.

 

Acceso a la salud y a pensiones dignas

 

La salud es otro ítem sin intentos de resolución: los medicamentos son carísimos (cuando uno es “viejo” se enferma mucho más), hay pocos médicos especialistas (geriatras) y un sinfín de situaciones que son del dominio público.
Mientras, las Aseguradoras de Fondos de Pensiones (AFP), siguen teniendo ganancias siderales trabajando nuestros ahorros previsionales y devolviendo migajas en forma de pensiones que son -a todas luces- indignas y que atentan contra los derechos humanos más básicos. Además nos cobran por utilizar nuestros fondos y cuando pierden, nosotros debemos  asumir estas pérdidas con nuestros ahorros. Su negocio es redondo. Siempre ganan.

Este abandono social, carente de políticas públicas serias para resolver esto que afecta a tantas personas que dieron su vida a este país ¿para qué?: para recibir unas jubilaciones de hambre (el promedio de las pensiones que entregan las AFP no alcanzan los $200.000).

Si Chile tiene la más alta tasa de longevidad en Latinoamérica: más de 80 años para hombres y mujeres; piensa tú ¿cuántos “viejos” y “viejas” hoy carecen de un horizonte de esperanza para mejorar su vida y recuperar un poco de su dignidad como seres humanos?

 

¿Y los derechos humanos de los “viejos”?

 

A nadie parece preocuparles. Entonces queda claro para todos nosotros -los pensionados- lo que debemos esperar de las autoridades: “¡el problema de los viejos es que viven mucho…!”
Y como todo se traduce en dinero y el Estado no tiene plata para los viejos, entonces debemos esperar a que reformas futuras arreglen las pensiones para los trabajadores (esos son los planes, arreglar “a futuro”), pero ¿y nosotros, los “viejos” de ahora?, ¿las autoridades de gobierno esperan que nos muramos todos?
No hay dinero, pero se invierten millones de dólares alargando y creando nuevas líneas del metro en Santiago, en el Transantiago y en muchos otros gastos que nada tienen de que ver con las jubilaciones de los “viejos”
Mientras tanto, como no hay dinero para mejorar las pensiones miserables de la mayoría de los jubilados por las AFP, se roban millones de dólares en las FFAA y en Carabineros con la ley reservada del cobre. Se coimean, se compran repuestos a sobreprecio, se compran pasajes caros para viajar barato y esos pesos van a los bolsillos de personas con nombre y apellido. Jubilan mucho antes que el resto de los chilenos y sus pensiones son sobradamente superiores, etc.

Todo esto en completa impunidad, porque luego de laaaaargas investigaciones los culpables son pocos y del dinero nada se recupera.
A nadie de los progresistas, los derechistas de centro, los izquierdistas, se les ha escuchado alguna idea para arreglar las jubilaciones de miles de “viejos” y “viejas” que deambulan por las ferias recogiendo frutas y verduras de desechos y también por los basurales, para poder comer, frente a la mirada de las cámaras de TV que graban sus desgracias para compadecer.

 

Es necesario que todos los jubilados marchemos

 

Gritemos, exijamos un arreglo para los más pobres entre nosotros.

Tendremos que salir a la calle para que nos vean. Eso es lo que debiéramos hacer.
Cuando se le plantea al gobierno de turno subir algunos impuestos… ¿por qué no se sube 1 punto del IVA para mejorar -ahora, enseguida- las pensiones más bajas de los chilenos y chilenas?
Eso sería una medida que, creo, todos podrían aplaudir y mostraría el agradecimiento de Chile para los “viejos” y “viejas” que trabajaron toda su vida.
En caso contrario, seguiremos donando todos los años a la Teletón para sentir que somos solidarios.

 

Chile puede comenzar a amar a sus “viejos”

 

Nunca es tarde para que nuestro país repiense su actitud hacia la tercera edad y se plantee una  política que realmente abarque todas las dimensiones que implica la vida de un chileno o una chilena en la adultez mayor, cuando ha entregado toda una vida para el desarrollo del país, tanto desde lo laboral, como de lo doméstico.

Es decir, no solo pensar en pensiones dignas, sino que también en salud, permitir que haya trabajo para nosotros, mejorar el deambular (con aceras en buen estado, escaleras con pasamanos, locomoción adecuada a nuestras necesidades, etc.) y tantos otros aspectos que solo un adulto mayor puede describir con propiedad.

Se requiere que los cargos que tengan relación con la tercera edad sean ocupados por personas que VIVAN ESA REALIDAD y no que planifiquen desde un escritorio.

Pero no solo hay que esperar eso, sería bueno moverse y actuar para lograr visibilizar nuestra preocupación con actividades como los clubes, talleres, revistas digitales como ésta u otras que se nos ocurran.

Si nada hacemos nada cambiará, la realidad la hacen los seres humanos.

La esperanza es buena, pero si va acompañada con compromiso es mejor. De nosotros depende mejorar la realidad.

Comentarios (4)

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    Beatriz

    Estimado Guillermo, hola, solo discrepo en una cosa: en SENAMA si hubo directores adultos mayores, si mal no recuerdo dos y eso no provocó grandes cambios ¿Sabe por qué? A mi juicio porque los cargos en el Estado al final son políticos, depende del Gobierno de turno si es de izquierda o derecha, no hay continuidad en el trabajo, entra un equipo y sale otro y desarma todo lo que hizo el anterior, además el Director de SENAMA no tiene ningún peso, porque SENAMA no lo tiene, es un simple servicio, casi sin atribuciones para fiscalizar y sin una voz potente frente a quienes han de legislar en las materias relacionadas al tema. Debería existir un Ministerio a cargo del tema del envejecimiento considerando que hoy es un problema y a la vez oportunidad que se nos vino encima. Saludos.

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  • Guillermo Hurtado C

    Guillermo Hurtado C

    Beatriz, se requiere algo YA, AHORA, no esperar un ministerio porque eso saldrá, si es que lo forman, cuando estemos todos bajo tierra, o en un nicho.
    La ideas no es esperar que otros, no los viejos, nos resuelvan los problemas, sino que deben ser especialistas, personas que sepan que esto es multisectorial, es global, no puede ser de una sola repartición. Y debemos ser nosotros los que empujemos el tema, lo hagamos visible y quienes exijamos soluciones AHORA.
    La alternativa es esperar la muerte.

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    Pablo Zorzano P-C.

    Gracias Guillermo por levantar el tema. Creo que es un problema complejo, pero no por eso no mejorable. Creo se basa mucho en la concepción egocentrista que vivimos y la tremenda falta de empatía ,en este caso con las personas mayores.
    Creo que la solución parte por uno tomar actitudes positivas hacia las personas mayores sin esperar que otros lo hagan, dar el ejemplo. Tengo la esperanza que cada vez que aumenten los ya cerca de 3 millones de personas mayores , por lo tanto supongo cerca de 2,5 millones de votantes o más, los políticos los tomarán más en cuenta. Yo por mi parte estoy trabajando por ellos. Saludos

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    Loreto Zamorano

    Estimado Guillermo, me alegro que levantes el tema de los mayores desde varios puntos de vista. Conozco desde el terreno esa realidad y tambien desde la gerontología social.
    Efectivamente, como lo expresa Pablo Zorzano, necesitamos ser actores en este tema y promover en los adultos mayores su valía, el cultivo de una imagen positiva desde su interioridad.
    Este arduo trabajo y que no es escuchado de la manera que produzca un impacto visible, es necesario e imprescindible. he comprobado que desde SENAMA existen personas ocupadas del tema; aun no se genera una politica social que tenga un alto impacto, por ejemplo desde el gobierno local, principal articuladores de los Clubes de Adultos Mayores.
    Sigo con la esperanza puesta, trabajo infatigablemente porque el trabajo directo con los mayores sea cada vez profesional y se escuchen sus necesidades y demandas ocultas. Gracias y saludos.

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